CASA MESAGUAMO
RESIDENCIAL - OBRA NUEVA - DISEÑO ARQUITECTÓNICO, DISEÑO INTERIOR Y CONSTRUCCIÓN
Ubicada en el territorio montañoso del cañón del río Cauca, a unas horas de la ciudad de Medellín en el municipio de Támesis, entre el calor y la vegetación tropical, la Casa Mesaguamo es calma y lenta. Busca la quietud del descanso, de los días que pasan sin afán. Es una pregunta abierta entre la construcción del paisaje íntimo y la contemplación del paisaje lejano, que se desarrolla en una sucesión entre patios y salas de estancia.
Se construye como una reiteración de los elementos de su propio paisaje. Las piedras, la arena y la tierra en sus muros, los cuerpos de agua como eje, las columnas de madera en ritmo constante como en los sembrados de teca y los techos a cuatro aguas que parecen perseguir el perfil de las montañas lejanas.
“La casa antioqueña tradicional, aquella que se ha construido durante siglos en entornos rurales del departamento, tiene formas características que le han permitido adaptarse al clima tropical andino. Tanto en regiones frías como templadas y cálidas, estos rasgos arquitectónicos han proliferado. Los aleros en los techos a dos o cuatro aguas protegen las fachadas de la intemperie, para generar a su vez un espacio exterior cubierto.
El corredor, siempre bajo el alero, constituye una circulación perimetral pero también un lugar para la permanencia al adecuarse con sillas y sofás en pequeñas estancias, destinadas al encuentro y la contemplación del paisaje. El patio inunda el ámbito doméstico de luz y ofrece una vida exterior en el corazón de estas construcciones. Esta arquitectura tradicional entabla un diálogo con el sol y con la lluvia, los filtra entre sus muros para habitar con ellos en la penumbra, entre el mundo exterior salvaje y el interior recóndito.
Tres cubiertas a cuatro aguas hacen eco del paisaje montañoso circundante y unifican la fragmentación volumétrica del proyecto, mientras un espejo de agua lineal conecta la piscina con la vivienda de forma escenográfica. Una retícula de columnas de madera, apoyadas en piedras de tamaño mediano, confinan los patios entre volúmenes y definen el perímetro de la propiedad, comportándose como una segunda piel casi inmaterial, dislocada de los muros revestidos con pañetes hechos con pigmentos minerales.
Este ritmo de elementos verticales aligera la masa del proyecto y cualifica sus espacios intermedios. Sobre la cara trasera de la casa, una serie de muros de piedra atraviesan longitudinalmente los cuerpos de la vivienda para mantener a salvo la privacidad de la familia.
En el diseño interior, se implementaron piezas de mobiliario y objetos hechos por diseñadores y artesanos locales, con el propósito de lograr un sentido de continuidad entre la arquitectura y los enseres de la vida cotidiana.
Solidez y ligereza coexisten en esta obra, que invita a sus habitantes a caminar siempre por fuera, entre jardines y pilares. La sombra que arrojan sus techos y que captan sus gruesos muros es interrumpida por líneas luminosas, dibujadas sobre paredes y pisos. El refinamiento de la arquitectura tradicional antioqueña, aquí desnuda, revela un mundo dispuesto a la calma y al lento paso del tiempo”
Texto por Rodrigo Toledo para Revista Axxis— Origen de la cita.